miércoles, 26 de agosto de 2009

La dificil tarea de dejar huella...








Los hay de todos colores y sabores, de rostros, de animales, de angeles, de calaveras, muerte, palabras, frases, imagenes, ideas, sensaciones, sentimientos, etc., etc. Los tatuajes es la manera en la que el ser humano ha identificado como acto por el cual se puede hacer notar entre el resto.... aunque ese resto, esta bajo las mismas condiciones... todos luchamos por ser unicos e irrepetibles... ser m�s que otros o hacerse notar m�s que el de al lado.



Sin nos ponemos a pensar podriamos decir que pasamos el mayor tiempo de nuestra vida buscando y pretendiendo encontrar nuestra identidad que nos lleve a comprender quienes somos, de donde venimos y a donde vamos. Por otra parte atravezamos por un sin fin de duelos que nos marcan o nos complican la existencia. Desde que tenemos uso de raz�n vamos enfrentando crisis que se van complicando conforme pasan los a�os. Unas son superadas y otras nos marcan, nos etiquetan e incluso nos llevan a modificar nuestra personalidad, todo depende de que tan consientes seamos y que tan sensibles y capaces para superar una crisis. Por eso cada persona transmite sus propias experiencias a trav�s de un medio m�s tangible y modificable: como su propio cuerpo.



El tatuaje no es s�lo una moda pasajera (ya que dura para toda la vida). Adem�s es la expresi�n de un s�ntoma social, y es como una nueva modalidad de arte. En general se lo liga a la adolescencia porque esta etapa tiene la caracter�stica de crisis pero en sentido positivo, es un tiempo de romper ataduras, de despegarse de las figuras de los padres, de encontrar nuevas formas de identificaci�n. El tatuaje juega un papel importante para el chico, ya que es como un sentimiento de identidad nueva. El adolescente con su tatuaje est� diciendo: �este soy yo, m�renme�. Por otro lado, el tatuaje se puede emparentar con las intervenciones corporales como los piercing y las cirug�as est�ticas. De una manera u otra son todas expresiones de la tendencia a canalizar cualquier tipo de inquietud a trav�s del cuerpo.







Para las mujeres el tatuaje es un sustituto de liberaci�n sexual, ligado al permiso para mostrar su cuerpo. Por eso es muy com�n que ellas empiecen por tatuarse dise�os m�s peque�os y muchas veces estos est�n ubicados en zonas er�genas: los pechos, la zona baja de la cintura, los hombros o el cuello. En cambio para los hombres es m�s un acto de hombria, machote y viril, ya que lleva aparejado el dolor del tatuaje. Para ellos el sufrimiento es una experiencia que los integra a un grupo, y por otro lado el dolor lleva a tener una conciencia m�s aguda de su propia existencia y es una manera de experimentar nuevas sensaciones.



Para muchas personas el acto de tatuarse puede convertirse en una adicci�n comparable al consumo de drogas. Estas se vuelven necesarias para el cuerpo envolviendose en su totalidad. En una sociedad de consumo donde existe la idea de que hay un cuerpo que debe ser producido y trabajado, las expresiones del erotismo buscan nuevas fronteras de expresi�n como una manera de trasgresi�n a la propia vida.





Los tatuajes cumplen determinadas funciones segun creencias de cada persona. El tatuaje viene a reparar alg�n aspecto que uno considera faltante en uno mismo. Puede servir para compensar situaciones de p�rdida, ya sea de un ser querido o de ideales, o de aspiraciones no cumplidas. Puede ser un medio para regular tensiones internas y para expresar afectos y deseos de perdurabilidad. Tambien para dar a conocer idolos o admiraciones a seres o cosas. O simplemente llamar la atenci�n de la sociedad, buscando el reconocimiento y el espacio que cualquier persona en la busqueda de su identidad se encuentra fallida en el universo. Aunque algunos son gratos verlos, otros m�s dan risa y otros solo dan lastima.









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